Símbolo de perfección, de deportividad y de exclusividad.
En el año 1976 nació el primer GTI: sinónimo de perfección, de deportividad, de exclusividad. Hoy el Golf GTI se ha consolidado en líder indiscutible de su segmento. Ofreciendo todo en la conducción, redefiniendo una y otra vez el concepto de diversión al volante, imponiendo unas pautas de comportamiento difícilmente alcanzables por el resto y con un equipamiento tan completo y exclusivo que no deja a nadie indiferente.
Interior auténtico
En el Golf GTI, la deportividad y la exclusividad no se limitan únicamente al exterior. El interior nos descubre un diseño deportivo, asientos delanteros con una sujeción perfecta, ideal para una conducción rápida y exigente. El ajuste lumbar y la regulación en altura garantizan un confort extraordinario. Las inscripciones GTI de los reposacabezas, la decoración, el revestimiento del techo en negro, la pedalería y los embellecedores en aluminio no dejan lugar a dudas: estamos ante un auténtico GTI.
Seguro de si mismo
En lo que a seguridad activa se refiere, el conductor cuenta con la ayuda de un sistema antibloqueo de frenos (ABS) con asistente integrado que, junto a las pinzas rojas en los frenos de disco, garantiza la mínima distancia de frenada. La suspensión deportiva de este diseño asegura el máximo apoyo en caso de trazados virados o en pisos bacheados. Un sistema de tracción antideslizante (ASR) y un programa de estabilidad electrónico (ESP) controlado por sensores, que incluye el bloqueo electrónico del diferencial (EDS), destacan entre una serie interminable de avances dirigidos exclusivamente a la seguridad activa de los pasajeros. Por su parte, la seguridad pasiva del nuevo Golf GTI también es modélica, gracias a su carrocería altamente resistente.
Vivir al límite
Conducir en el GTI significa estar preparado para todo tipo de sensaciones por extremas que puedan parecer. Toda la fuerza y el genio para transformar simples cifras en algo más que puras emociones. Y todo ello con un cambio manual. En cualquier caso, al volante de un Golf GTI está claro que, tanto el corazón como el cerebro, vivirán sensaciones extremas.
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