
La conducción a bordo del GLI es toda una delicia
Para empezar, el motor reacciona inmediatamente a nuestras órdenes desde el pedal del acelerador, gracias a un dispositivo de control empleado para accionar la válvula de la mariposa. Mientras esto sucede, el motor deja escapar un sonido casi hipnótico. La dirección es firme, precisa y ofrece una gran retroalimentación a cada movimiento desde el volante. Sólo al entrar con fuerza a curvas cerradas se percibe una ligera tendencia al subviraje. En el tema de los frenos, gracias a los discos ventilados, es posible contener la fiereza del motor logrando detenciones rápidas y controladas. El GLI es el vehículo perfecto para quienes más que un nombre o un diseño, aprecian la potencia y un inmejorable comportamiento dinámico. En el caso del GLI, el conjunto bastidor, motor FSI Turbo cargado de inyección directa y caja automática DSG, hacen que la concepción del manejo deportivo en este auto se vuelva toda una realidad.
Desempeño deportivo
Gran parte del desempeño deportivo que ofrece el GLI, se debe a la avanzada caja automática DSG (Direct Shift Gearbox). Esta emplea un embrague multidisco doble, que funciona de forma electrohidráulica y permite mantener engranadas dos marchas al mismo tiempo. En condiciones dinámicas está conectada una velocidad y, al aproximarse al siguiente punto de cambio, la electrónica preselecciona la marcha siguiente más adecuada y la mantiene embragada. Circulando a 100 ó 120 km/h vale la pena el cambiar de Drive a Sport, mediante la caja automática DSG, simplemente para apreciar la forma en que ésta trabaja, cambiando, por ejemplo, de sexta a cuarta apenas percibe la necesidad de más potencia y un régimen mayor. El modo manual se puede activar en cualquier momento moviendo la palanca desde Drive hacia la derecha o automáticamente al utilizar las paletas del volante. Este auto alcanza una velocidad máxima de 205 km/h (controlado electrónicamente) y una aceleración en condiciones óptimas, de 0-100 km/h en tan solo 7.3 segundos.
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